Estas son recomendaciones generales dirigidas a personas sanas sin patologías y en ningún caso sustituyen la consulta con un médico o nutricionista.
- Realiza actividad física, a ser posible a diario. El movimiento alivia tensiones, reduce el estrés y la ansiedad, aumenta la producción de serotonina, mejora la circulación, ayuda a mantener un peso saludable y reduce notablemente la retención de líquidos. Caminar es un ejercicio excelente.
- Descansa las horas necesarias.
- Sigue una alimentación equilibrada, rica en cereales integrales, legumbres, hortalizas y frutas (con alto contenido en agua), donde predominen los alimentos de origen vegetal.
- Consume carne roja con menos frecuencia y pescado con más frecuencia. Incluye a diario leche y yogur desnatados y quesos frescos o untables sin sal o bajos en sodio.
- Bebe abundante líquido: refrescos sin azúcar, caldos de verdura sin sal, infusiones de todo tipo y gelatina sin azúcar.
- Fracciona y reduce el volumen de las comidas.
- Modera el consumo de sal — si es posible, no salar durante la cocción y añadir muy poca cantidad en el plato. Usa especias, hierbas aromáticas y zumo de limón como alternativa a la sal.
- No fumes.
🔴 Alimentos a limitar
- Quesos curados y de pasta dura
- Fiambres y embutidos
- Aceitunas, encurtidos y alimentos en salmuera
- Conservas y enlatados
- Sopas y caldos instantáneos o en pastilla
- Panes y galletas saladas
- Salsas (mayonesa, mostaza, ketchup)
- Salsa de soja
- Patés
- Mantequilla y margarina